LOS BOLSILLOS DE LINCOLN NO LLEVABAN VENENO.
La noche en la que el presidente de Estados Unidos Abraham
Lincoln fue asesinado, tenía en sus bolsillos lo siguiente:
-2 gafas
-un paño para lentes
-una billetera de cuero con 5 dólares de los Estados
Confederados.
-8 recortes de periódicos, de los cuales varios lo
elogiaban a él y sus políticas.
Me pregunto para que esos recortes de periódico y trato
de encontrar una respuesta.
Cuando se sintiera desmotivado o a punto de renunciar
leería esos elogios para encontrar la fuerza para seguir avanzando.
¿Conoces a alguien que necesita aliento? ¡Todo el mundo!
En diferentes situaciones vemos personas que por muy
seguras que aparenten ser necesitan ánimo. Todos estamos a poca distancia de un
fracaso, cerca de un comentario malicioso en las redes sociales e incluso de ser
agredido por pensar diferente.
La violencia terminó con la vida de Lincoln cuando en 1865 la guerra civil estaba llegando a su
fín, John Wilkes Booth, un simpatizante confederado, le disparó y lo mató.
El mayor Henry Rathbone, invitado al teatro junto con su novia por
Lincoln, se abalanza sobre el magnicida, que lo apuñala.
Hoy hay disparos y puñaladas de todo tipo y casi siempre
la agresividad es producto de mantener los bolsillos llenos o simplemente a consecuencia
de la frustración del agresor.
No vivimos en los tiempos del Lincoln, esta es la época
donde los hábitos individuales han anestesiado nuestra capacidad de ser
empáticos y nos volvemos cada vez más insensibles al sufrimiento ajeno.
Ni siquiera muchos cristianos obedecemos el mandato de
Dios en Romanos 15:2 “Cada uno agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación”
Y si decidiéramos a pesar de las diferencias escribir y
conversar palabras suaves, constructivas que sean como dice Proverbios: “suavidad
para el alma y medicina para los huesos”
O si todos antes de twittear o wasapear escribiéramos oraciones
para que los amigos lean, disfruten, aprendan o simplemente encuentren aliento.
Entonces todos tendríamos recortes como en los bolsillos
de Lincoln, pero ahora ahí dentro de nuestros teléfonos notas de sabiduría para
tiempos de tomar decisiones importantes, de gracia para fortalecer el espíritu,
de reflexión para no anticiparse y de perfección para parecernos a Jesús. ¿Qué tienes en los bolsillos un aparato que te
envenena?

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