*SUPUESTA CONVERSACIÓN ENTRE DIOS Y UN POLÍTICO*
*Dios*: Hijo mío ¿Cuál es tu posición política?
*Político*: Soy
un político revolucionario radical. ¿Tienes algo que decirme?
*Dios*: Bueno, ya te has ido demasiado lejos. Ser
un político ya es suficiente, pero tú, además, eres un político revolucionario
radical.
*Político*: Por qué dices eso, precisamente quiero
volar bien alto. Eso no es lo que pides, ¿Qué tus hijos vuelen alto?
*Dios*: Escucho que en tus mítines siempre tienes
hermosas palabras para ocultar las realidades desagradables.
*Político*: Pero Dios, necesito revolucionar y
cambiar lo que está mal en mi país.
*Dios*: Ningún político puede ser revolucionario,
porque la única revolución posible es la espiritual.
*Político*: Dios la política ha existido siempre, los
políticos han existido siempre.
*Dios*: ¿Y qué ha sucedido? ¡El mundo sigue
siendo el mismo carrusel de desgracias! De
hecho, el sufrimiento va multiplicándose cada día. Y algunos me culpan de su
sufrimiento y no miran sus acciones.
*Político*: Yo tengo la intención de mejorar todo,
pero para eso necesito llegar al poder.
*Dios*: Las
intenciones no cuentan en absoluto. Lo que cuenta es la conciencia.
*Político*: Mi rival no tiene conciencia Dios, ellos roban
nuestros recursos.
*Dios*: El político no tiene conciencia; de
hecho, ustedes están tratando de evitar sus propios problemas internos, están
tratando de escapar de sus propios problemas.
*Político*: Quiero ocuparme de la economía, el
servicio a los pobres, transformar las condiciones de la sociedad.
*Dios*: Todo esto hijo mío, no serán estrategias
para escapar de tus propios problemas y usas esas estrategias para pensar que
estás haciendo algo grande, mientras que estás siendo simplemente un cobarde.
*Político*: Pero Dios, porque me llamas así, quiero
ayudar a muchas personas, me estoy enfrentando a grandes grupos de poder.
*Dios*: Primero encara tus propios problemas,
enfréntalos. Primero trata de transformar tu ser. Sólo una persona transformada
puede provocar el proceso de transformación en los demás.
*Político*: Yo le doy esperanzas a la gente de que
mañana será diferente.
*Dios*: Sí, pero ese mañana nunca llega, entiende
que necesitas de mí para que no sigas viviendo en la oscuridad, en el
sufrimiento y vayas al infierno con todos tus partidarios.
*Político*: No quiero ir al infierno. ¿Qué sucederá
después de la muerte?
*Dios*: Cómo no crees en mí, mejor te pregunto:
¿Qué está sucediendo antes de la muerte?
*Político*: Bueno Dios el mundo entero está azotado
por una pandemia, están muriendo millones de personas. ¡Y tengo que hacer algo!
*Dios*: Entiende que la política es meramente un
método que yo uso para llevar a cabo mi voluntad.
*Político*: Pero, yo aquí en la tierra pudiera salvar
a mucha gente.
*Dios*: Un gobierno no puede salvar a mis hijos.
¡Solo yo puedo hacerlo!
*Político*: Podemos hacer una alianza y prometo
ayudar a las iglesias, hay muchos creyentes que me darán su voto y confían en
mí.
*Dios*: Al
parecer quieres corromper la misión de la iglesia. Algunos creyentes piensan
que el crecimiento y la influencia de Cristo puede de alguna manera ser aliada
de la política gubernamental. Sabes, no necesito aliados sino adoradores que me
obedezcan.
*Político*: ¡Eres un Dictador!
*Dios*: Me haces reír, yo no busco mi propio bien
a costa de ustedes. Busco tú bien y el de todos los hombres y mujeres porque
los amo.
*Político: Entonces, si llego a ser Presidente ¿Tus
hijos me van a desobedecer?
*Dios*: Mis hijos saben que la responsabilidad
para con el gobierno es obedecer las leyes y ser buenos ciudadanos.
*Político*: Dios, pero yo puedo hacer reformas
políticas para cambiar la nación y los cristianos vivan mejor.
*Dios*: Yo también quiero que mis hijos vivan
mejor, yo les doy el alimento y el sustento espiritual, pero nuestra misión
radica, no en cambiar a la nación a través de reformas políticas, sino en cambiar
los corazones a través de mi Palabra.
*Político*: Voy a respetar a los que te siguen e
incluso puedo defender desde el Estado que continúe la libertad de culto.
*Dios*: No es tu trabajo hijo mío defender,
difundir ni guardar las verdades bíblicas y los valores cristianos. Para eso está
mi iglesia y el ejército de salvación que estoy preparando para el cambio.
*Político*: Entonces, estás de acuerdo conmigo,
necesitamos el cambio. ¿Cómo lo hacemos?
*Dios*: Solo
cuando los corazones de los individuos en tú país sean cambiados por Cristo,
esa cultura comenzará a reflejar el cambio.
*Compilación y Recreación:
Eglis Gaínza*

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